Entre el Silencio y la Sombra
En la penumbra de un olvidó artero,
se sienta ella, musa sin memoria,
sus ojos, abismos, eclipsados,
contemplan el amor como parodia.
El hombre que la adora, siempre cerca,
le ofrece su afecto entre la espuma
pero su corazón, en duelo arcano,
alberga un nombre de calidez oscura.
El silencio se torna sinfonía,
y en susurros se burla del destino,
que juega a ser cruel con su utopía,
De amar a quien es hiel, y pan, y vino
Sus labios declaman, tristes, versos,
de un poeta que no sabe que la quiso,
y en cada palabra hay universos,
de un dolor que parece indeciso.
Ella ríe entre locuras, ¡agría!,
De ese amor tan leal como los lobos,
Pero su alma entre sombras se descarga:
Del peso de un cariño que es escombro
Así vive, entre tragos y añoranza
burlándose del juego que es la vida,
amando entera, sin gritos retorcidos
a quien sabe doler como esperanza.
En nocturnos insomnios, luna hueca,
sus pensamientos vagan, sin retorno,
Buscando en los perfiles de la rueca
Un amor que mira y tiembla absorto
Y en su risa se oculta la quimera,
de un querer que en el vacío, hiere
camina entre sombras; en frontera,
y su corazón, en la penumbra, muere.
De Dai Domínguez y Alejandro Parra.




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