Bitácora de dolor a más de un mes de su muerte.
Llevo a mi tía entre los hombros y la espalda. Clavada como un sonido quieto. La metí en la sangre que ahora me retumba en el oído por una hipertension descontrolada. La tengo que llorar quedito para no incomodar a nadie. Al final, ¿qué no debo entender que es el ciclo de todo?¿Qué no soy ya suficientemente vieja como para sentir de más? Intento poder con toda esta muerte. Soy la muert3 de todos los que me han amado. La vida de todo c4dáver que no resucitará.
No hay más que ésto. Carne y s4ngre que corre y para cuando le viene en gana al azar. He sido solo un trozo muy triste de casualidad.
Puedo contar la historia de mi vida en tragedias. Unidas unas con otras de formas inverosímiles. Puedo escuchar los últimos latidos de mi padre, los estertores. Los últimos latidos de mi madre y sus estertores. El sonido de asfixia de mi tía. Su boca morada mientras sabía que era el fin y nadie haría nada para salvarla. Nadie nos va a venir a salvar. No hay salvación para los que nacimos embarrados de humanidad.
Soy el humano más triste de esta habitación. Quizá a unas calles de aquí alguien tenga un dolor más severo. Aún no decido si eso me consuela o me derrumba. ¿A poco se puede doler más? Del terror al agradecimiento en una sola idea. Así va la vida. Agradeciendo porque las cosas sean lo terrible que son y no más. Menuda victoria.
Quiero levantarme de esta cama enmohecida. Quiero de verdad poder ir a los cajones y terminar de sacar su ropa y sustituir su vida con la mía, pero no me atrevo. Es tan bestial sobrevivirla. Siento como buitres a quienes piden y sacan y toman sus cosas. A quienes usan sus espacios. Carroñeros todos. Dejen espacio por si ella vuelve. Dijo que volvería. Dijo que había una dimensión en la que nada de ésto estaría pasando. Y yo le creí...
Su muerte ya duró demasiado. Estoy empezando a creer que no va a regresar...




0 comments
Cómo la ves?