Bitácora de dolor, día 237 de crisis. 


Este año no fue un buen año para el cuerpo. Hice mucho de lo que debo hacer pero más de lo que no. Sigo con una alimentación terrible en este círculo vicioso donde cocinar es tan cansado y doloroso que hago comida que sea rápida y fácil con lo que tenga a la mano; y eso casi siempre es inflamatorio. Mi red de apoyo es maravillosa pero no les alcanza para también apoyar en eso así que estoy buscando la forma de tener quién cocine y poder cubrirlo con lo poquito que gano. Llevo meses intentando salir a caminar pero el impacto es tan severo que me incapacita días enteros 20 minutos de caminata. Espero poder realizar ya pronto ejercicios sin impacto en cama elástica o encontrar quién arregle mi elíptica. Sigo con aromaterapia. La última técnica fue esperanzadora. Cada vez más he logrado que mi contexto sea de empatía. Al principio me daba tremenda vergüenza exponer mis debilidades. Que me leyeran lastimeramente. En pláticas con guías de grupos de pacientes con fibro, nos recomendaron compartir los síntomas y las condiciones de vida para ir generando consciencia sobre qué esperar de un paciente con fibromialgia y ha ido resultando. Aún tengo familiares que olvidan que mi umbral de dolor es casi inexistente, y se molestan porque no pueda hacer alguna cosa, pero cada vez es menos frecuente. El "echaleganismo" bien intencionado pero poco empático, se ha vuelto "¿con qué te ayudo?". Es una enfermedad con la que todos a mi alrededor, incluso mis jefes o compañeros o clientes o hasta vecinos, han tenido que lidiar. 


Mi vecina es un ángel. Sabe cuando traigo dolor y me ayuda en todo lo que puede. Mis amigos siempre pendientes y ya no se molestan si digo que no puedo salir un sábado en la noche. Esas actitudes cambian toda la calidad de vida de un paciente. He perdido a mis mejores amigos por no poder ser recíproca en casi nada. Y es justo. Pero doloroso. Son duelos que hay que afrontar.


Mi farmacodependencia es cada vez más manejable. He ido eligiendo al dolor en lugar del medicamento, cada vez más. Las crisis de pánico previas al dolor son ya casi inexistentes. Ya casi no le tengo terror al dolor. Lo estoy aprendiendo a vivir como parte de mi aprendizaje de humano. Lo estoy aprendiendo a dejar ser, sin miedo. Ha sido la parte más difícil. La aceptación. Pero creo que estoy cerca. Aún tengo pesadillas terribles donde me cercenan, desmiembran, aplastan... por que el dolor me hace creer, mientras duermo, que algo así estoy pasando. La meditación y el qiGong me han ido ayudando con eso y los ataques de pánico.


Cada vez más confirmo que en mi es una enfermedad emocional. No inexistente. No imaginaria como aún dice el psiquiatra Caballero (lamento tanto que aún haya especialistas tan cortos). Emocional. Psicosomática. Han pasado tantas cosas este año que he vuelto el dolor emocional en físico. Ese dolor físico se puede llevar con opiáceos, benzodiazepinas, aines... el emocional es mucho más complejo.


El noticiario en el que trabajo ha sido una tablita de salvación emocional. Me entusiasma tanto regresar a una vida normal. Mis compañeros han sido más empáticos en unos días que mi gente cercana en años. Es impresionante la capacidad que tienen algunas personas para hacer sentir apoyo a otros. Dar masajes es terapéutico para mi. El contacto con más personas, sentirme útil...


A veces tengo explosiones emocionales severas. Sobre todo violentas. Es la parte que me ha llevado a grupos de AA y psicoterapia. El dolor nos saca lo peor y lo mejor. Lamentablemente ambas cosas al mismo tiempo. Cada vez más, logró tener herramientas de autocontrol. Pero aún me falta camino. Es la parte más difícil para los que me rodean. Supongo. Tener que lidiar mis ataques de histeria. 


Hoy amanecí sin dolor. Después de tres tremendos días de traer el dolor en 9, hoy amanecí mágicamente sin dolor. Nada. Ni en 1. Al despertar a las 5 a.m., aún oscuro aquí en este punto del mundo, no sentí dolor por primera vez en 3 años. Duré 3 años seguidos con dolor diario. Mucho o poquísimo, pero constante. Hoy por primera vez en 36 meses aproximadamente, no tengo absolutamente nada de dolor. Así que al despertar creí que estaba muerta. Era la única explicación lógica. Pero ya hable con mi hijo, fui al baño... todo parece indicar que es real. Así que vine a escribir esto para más tarde constatar que estoy viva. Y por el momento, sin un gramo de dolor.


Dios es bueno.

These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Reddit
  • Spurl
  • StumbleUpon
  • Technorati