No recuerdo. Revivo.
A pesar de todo seguimos con la frente hacia delante y la tristeza hacia atrás.
A estas horas, aquél día, pensaba en lo que diría la yo de 10 años cuando jugaba a adivinar el futuro. Definitivamente no se parecía nada a esto.
La vida sigue dando tumbos y yo sigo aquí rompiéndote esquemas. La muerte nos ha rondado, la esperanza nos ha partido en dos, la soledad nos une. Hace un entonces que nos convertíamos en los que cuentan. Y ahora contamos.
La virtual esperanza de agregarle un futuro, que no fuera tan triste, a los días, comenzó con un "mañana". Mañana fue "te escucho" y cuando escuchaste creció un "te amo". Me contaste la vida de tu padre, el Santana que adora, la batería del cuarto de música. Me hablaste de partidos y condenas, de negocios y de bailes de salón. Me dijiste que tu mamá es tu ídolo. Dijiste que tus amigos eran los hermanos que faltaban en tu gran familia. Te reíste de tus compañeros de trabajo. Jugabas con tu voz de galán. Un día me dijiste: ¿Quieres?, y para variar yo quise.
Me acuerdo cuando me confesaste tu anosmia. Los triste que era no saber el por qué de mis gardenias. Me confesaste también que los demonios de esos días no te dejaban dormir.
Me hiciste canción. Nos convertiste en el futuro de "érase una vez". Desafinaste la melancolía y ahora la vida es en Sol.
Jamás he dado tanto como tú.
Y seguramente me sea imposible, eres un humano fuera de serie. Eres incompatible con los modelos que me sé, que se saben.
Hoy, "si la noche se nos muere, si el amor se nos esconde, si pasa la vida, si pasa que la muerte viene detrás..." nos estamos, nos tenemos y nos vivimos. Por eso te agradezco 365 veces. Te beso 8760 por cada hora, te recuerdo 525600 minutos desde entonces... te dedico 31536000 segundos de amor.
Por nuestros 365 días...




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