Y mañana hubiera dádole la noticia de que aunque muerto, seguirá siendo el padre vivo de mis recuerdos.
No he ido al lugar donde lo abandoné. No he tenido el cinismo.
No puede uno ir por la vida abandonando a sus muertos en la tierra y pretender que no estarán molestos.
Fui y se lo entregué a los gusanos, igual que como se lo entregué a la muerte cuando lo abracé en su último Todo.
Y aun y que lo dejara enterrado, lo siento en la garganta, como un nudo indefectible. Y de pronto le da por llorarse a sí mismo en forma de reclamo por haberse muerto tan pronto.
¿A dónde van los padres cuando mueren?
Y ¿dónde nos quedamos los hijos?
Y se muere todos los días, cuando despierto. Y cuando tengo esa pregunta que nadie más contesta. Se muere a cada rato, y revive, y me tortura y no se va a ninguna parte. Me entierra en las noches su última lágrima, y no sé que hacer con eso. No sé como olvidar su cara de muerto.
Nos dejaste tan solos, papá. Cómo se te ha ocurrido una última broma tan macabra. Tan interminable...
Feliz día del padre... Don David.




One comment
Comment by Anónimo on 19 de junio de 2011 a las 15:17
En una ocasión, recién fallecido un ser querido, lo soñé y en el sueño me señalaba que se encontraba bien, se encontraba en paz y que dejara de estar triste y me cuidara... Tiempo después comprendí que debemos continuar adelante, aun cuando ellos no estén físicamente con nosotros pero donde quiera que estén siempre nos cuidaran y guiaran. Necesitamos a nuestros padres, pero debemos de comprender que el mayor regalo que nos dieron somos a nosotros mismos...
Cómo la ves?