Una vez aquel novio me regaló el día de mi cumpleaños decenas de gardenias en el arreglo más hermoso que había visto. Aun huelen esas gardenias. Él era un estudiante sin empleo que siempre me hacía regalos extraordinarios porque me conocía demasiado. No sé cómo se las apañaba para lograrlo.
Antes de él, mi primer novio formal hacía todo un ritual. Desde las 6 am (porque sabía que no me levantaría antes de eso) ya tenía sorpresas y detalles increíbles.  Me alimentaba, me hacía una lista de las cosas que había aprendido de mi ese año...
Eso es nada comparado con lo que siguió después. Me dieron una ceremonia cubriendo una plaza con gardenias y gardel. Una ceremonia con promesas que aun siguen vivas.
Me dieron muchos bebés de mis famosas listas. Una Aurora bebé, un poni bebé, hasta un huevo de dinosaurio bebé; y el más grande de todos mis regalos: me dieron un hijo.
He sido tan amada que a veces me da miedo no estar a la altura del amor que me dan a manos llenas.
A ellos, al resto: gracias por hacer que mi vida sea maravillosa. Gracias a los hombres de mi vida que me han enseñado a ser la persona que para bien o mal, soy.

These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google
  • Furl
  • Reddit
  • Spurl
  • StumbleUpon
  • Technorati